martes, 7 de agosto de 2012

07-08-12 ¿Sólo una de mejillones?

Otro madrugón.

No serían ni las 11,30 cuando bajo al salón-cocina y P. me está esperando con el zumo de naranja, el café y los cruasanes calientitos. P., el aroma de mi hogar.

Nos volvemos a liar la manta a la cabeza y con los primeros rayos de sol nos encaminamos a Pontivy.

Pontivy tiene el castillo de torreones más gordos de toda Bretaña. De verdad que son gordos, gordos. Aparte del castillo, el canal de Nantes a Brest para hacerse una vía verde en bicicleta, una calle con sus casitas de entramado ([entgamé], según el francés sin esfuerzo de P.) y mucha tienda de souvenirs.

El canal de Brest a Nantes


Las casitas de entgamé



Par de toques modernisto-industriales.
Por cierto, que luego nos preguntamos por qué los franceses ganan todas las medallas de tiro de pichón y cosas de esas. Si en un pueblo pequeñito como este tienen ese pedazo de escuela de tiro con arco, no quiero imaginar las grandes instalaciones de lucha grecorromana, fútbol de canastos, tenis con piedras y otros deportes que habrá partout en France 



 ¿Qué? Las torres ¿son gordas o no son gordas?

En una de estas tiendas habitaba el Jilguero de Pavlov, un señor dependiente que, estuviese donde estuviese, haciendo lo que fuera, era oír la campanilla de la puerta y se ponía a cantar ese bonjour a la bretona tantas veces imitado pero nunca conseguido por foráneos.
De hecho, un par de veces hicimos la prueba: nos acercamos a la puerta lo suficiente para que sonase la campanilla y el señor, desde el fondo de la tienda y sin mirar: bonjouuuuuuuuuur.

Nuevo problema con la comida:
Bar en la plaza con tiovivo (la plaza, no el bar). Señor vaca que nos mira fija e implacablemente durante interminables segundos a dos metros de distancia: lo normal.
Camarero que coloca manteles, cubiertos, servilletas y vasos.
-¿Comanda?. Dos cervezas y unos moules, le contestamos
-¿Sólo una de mejillones?, pregunta espantado
Se le muda la cara al bretón, que recoge manteles, cubiertos, servilletas y vasos y se va.
Pausa valorativa por nuestra parte durante la cual la palabra payaso es la más repetida.
Tras lo que pareció un siglo y cuando ya no dábamos crédito a lo que sucedía, vuelve a aparecer el camarero bretón con un mantel blanco, no morado, unas servilletas blancas, no amarillas, y un tenedor.

Estanlocosestosbretones.

Paseíto por el pueblo y nuevo intento de ver en la tele algo distinto a la lucha grecorromana en un pub local: fracaso.

Y tiempo justo para llegar a las 6 a Galicia, digo a Lorient.

lunes, 6 de agosto de 2012

06-08-12 Nunha noite de claro luar... el grupo se divide

Tras la merienda-cena, disfrutada sin aparentes complicaciones por ambos los dos miembros del grupo de turistas, una palabra resume el resto del día: ESCISIÓN, pronúnciese a la francesa [ésisión].

P. decide que está superado por las circunstancias y que prefiere quedarse en el apartamento viendo lucha greco-romana y haciendo las cosas que uno hace cuando se queda solo en un apartamento. Servidor se baja solito a Lorient.

Mereció la pena.


Para acordarme de dónde había aparcado, dejé una gaviota encima del coche

Esa noche, por ejemplo, descubrí por qué los franceses ganan medallas en tiro de pichón y carabina de 10 metros: ensayan y ensayan desde pequeñitos en las verbenas para poder conseguir Jelouquitis gigantes. Yo no había visto puntería tal en mi vida.

Otro dato comprobado sobre el terreno: el olor a fritanga de las verbenas francesas tendría mucho que pelear con el de las gallinejas y entresijos de Las Vistillas.

Y comprobación número 3: los grupos musicales lamentables pretendidamente celtas se distinguen del resto de grupos lamentables en que aquellos tienen a todos o alguno de sus componentes con falda escocesa y un parecido tremendo con Benzema.


En este caso todos llevaban falda y, además, el batería se había comido a Benzema.
El grupo, FFR, sonaba como el camión de la basura cuando pasa por delante de tu casa.

Hechas todas estas comprobaciones, que serán incluidas en el libro Bretaña-Gandía-Maruecos misma cosa, concedí diez minutos de cortesía al grupo del País de Gales que actuaba en el Quai de la Marine, donde tantos y tantos descubrimientos musicales habíamos hecho (2, concretamente). El grupo se empeña en echarme y a mis pies no se les ocurre otra cosa, bondad graciosa, que dirigirme... nefezto, al pabellón gallego.

El llavero francés que ejercía de camarera (Gabrielle, según luego supe), para hacerlo más agradable aún, tuvo a bien obsequiarme con una botella de Pazo Baión (en serio, ahí te descuidas y te invitan a una mariscada si la hubiere), la cual me pimplé durante las dos siguientes horas recordando la simpatía del personal de hostelería de esta queridísima nación celta, sin duda estable.

De ese tiempo, la mitad lo llenaron Vaamonde, Lamas & Romero (les dije que aparecerían), con un espectáculo de cabaré y música tradicional realmente divertido. No sería la última vez que los vería.


O mago sen par, Suso Vaamonde



Vaamonde, Lamas & Romero, toma 1 (el salto que hay casi al final del vídeo es lo que puede ocurrir cuando se mezclan albariño y nuevas tecnologías, que te bebes el teléfono y filmas con la botella)


Vaamonde, Lamas & Romero, toma 2

O resto foi volver a recupera-lo galego como vehículo comunicacional, algo que de cando en vez estavos pero que moi ben.

Porque resulta que no pavillón galego, cuando caen as 12, as bruxas convértense en meigas e comezan a espallar feitizos de amor por tódolos asistentes. As conversas multiplícanse, as xentes ábrense e o mundo todo seica bailase unha muiñeiriña coma esta que se marcaron os rapaces e rapazas das Beiras do Ulla:



O luar advírteme de que a madrugada é chegada e a noite remata con charlas con diversos gaiteiros de Burela, con Romero e Vaamonde (máis riquiños...) e cun tipo francés que tiña traballado na Citroen de Vigo durante anos e co que me deron as mil.

Y poco más había que hacer, porque los amabilísimos y forzudísimos gendarmes ya andaban restringiendo el paso por la zona del festival.

Bretaña cierra pronto, qué carallo.

06-08-12 De las naciones celtas, la Isla de Man es la más pequeñita

Un nuevo día en Bretaña. Como buenos turistas, somos conscientes de que madrugar nos ayuda a llenar el día de actividades.
Por eso, amanecimos a las 11 de la mañana y conseguimos, no sin dificultades, salir a las 12,30. Si Bretaña cierra pronto, nosotros abrimos tarde. ¡Digo!

Resulta, que de las naciones celtas, la Acadie (una región de Canadá cuya bandera es la francesa con una estrella amarilla) es la más lamentable y la Isla de Man, la más pequeñita y con más pétoncles -lo que por aquí llamamos zamburiñas-.

Viene esto a colación de que Barrule, el grupo descubierto la noche anterior, proviene de esa pequeñita nación celta y de que esa mañana tocaban en la carpa de dicha nación celta rodeada de pétoncles (por cierto, pronúncienmelos [petonclé] que estamos en Bretaña).. 

Y, claro, el madrugar da sus frutos y por eso, pudimos llegar al concierto de estos chicos a la 1 de la tarde. Si es que cómo somos...

Sentaditos frente a la carpa, con una cervecita (escocesa, ya que la suya es peor que mala) y ante una ración de los bi-mencionados bi-valvos, escuchar a Barrule fue ciertamente agradable.






Los Barrule, la bandera de la Isla de Man y un vídeo recordatorio -en el que P. vuelve a lucir en todo su esplendor saludando a su público- que da una muestra de lo cercano y fácil que resulta escuchar buena música si te dejas caer por Lorient a principios de agosto.

Tras el concierto, me hice con el disco, autografiado, y el track list. Mi compañero de madrugón, P., aprovechando su singular desparpajo, les hizo proposiciones deshonestas para que vinieran a España en lo que pudiere ser un utópico, pero magnífico concierto Tiruleque + Barrule. En siguientes entradas daremos cabida en el magno evento también, a Vaamonde, Lamas & Romero. Ya lo verán, pero no se me desesperen. Que antes viene una disensión en el grupo.

domingo, 5 de agosto de 2012

05-08-12 Descubrimos Barrule

El festival volvió a acogernos en sus pechos. Cómo no, el pabellón de Galicia nos agasajó, esta vez con una botella de albariño (uno piensa que al final casi ha pagado menos de lo que ha dejado de pagar y no por nuestras dotes de esquivadores, no).

Y la Isla de Man nos premió con el descubrimiento del viaje, unos chicos geniales llamados Barrule [bagúl].

Un sonido espectacular de violín, acordeón y batzoki con un recuerdo a Berrogüeto, lo que es mucho decir. Ya daremos cuenta de ellos en la próxima entrada.

Como no podía ser de otra forma, nos dejamos caer por la sala Carnot para el fest-noz (iba a decir nocturno, pero es mucho reiterar), con cientos de bretones haciendo así con los meñiques en grandes círculos. Están locos estos bretones.

La noche sólo podía acabar en el pub irlandés Galway Inn (sito en la Rue de Belgique, por si se lo preguntan). Allí estaba el grupo habitual de parroquianos, con sus violines, flautas, banjos, guitarras y voces.









Indagando (o sea, leyendo el cartel de la entrada) descubrimos que el del banjo es un ex componente de The Pogues (¿mandeeee?, dirán algunos; ¡ayvalostia!, dirán otros). Cosas que tiene la vida. Pegamos la hebra con un parroquiano de los que ya estaban puestos cuando construyeron el pub hace mil años, descubrimos curiosidades varias con las que no les vamos a cansar (básicamente porque no las apunté y ya se sabe...).



Un pis y a la cama, que ya son más de las 3.

Por cierto, ese día, cómo no, añadimos a nuestro bagaje el anuncio de otros dos circos más. Bretaña, país de payasos.

05-08-12 Bretaña cierra pronto (2ª parte): Quimperlé

Gran error, señoras y señores. Gran error querer comer algo en una ciudad turística en Bretaña... en domingo.

Quimperlé, cuidad con barrio y barrio bajo, con preciosa catedral circular, con sus casitas de entramado de madera, con su río con riberas floreadas... y sin nadie, absolutamente nadie por la calle a las 2 y cuarto de la tarde.






Perdonen los extraños planos que se muestran, pero resultaba difícil esquivar los cientos de cabezas que se cruzaban en cada posible plano.
Ah, ¿que ustedes tampoco ven a nadie?

Pero al turista accidental a veces la suerte le sonríe y esto fue lo que nos sucedió con el pub Le Medieval, junto a la catedral y anexo a las ruinas de un monasterio (en las que,  por supuesto, y siguiendo la más ancestral tradsición bretona habían colocado un párking). De hecho el interior tenía muros que pertenecían al monasterio (nunca harán pis en un lugar con tanta seguridad de que ni oirán ni serán oídos).


A mano izquiera puede verse el cartel de Leffe del pub.
A mano inferior, puede verse la propia Leffe en su estado natural.

 

Allí, a deshora y pese a ser domingo y pese a ser Bretaña, cometieron la herejía de darnos de comer, de beber y de poder ver cómodamente un poco de Juegos Olímpicos (un poco de tenis, un poco de brisca, un poco de churro-media manga...). Supongo que las autoridades habrán ya precintado el local y detenido a los dueños.

Tras desnucarnos en el sofá y comprender que tamaños ronquidos en bar ajeno no son propios ni de nuestra edad ni de nuestra condición, nos decidimos a volver a casita, descansar un rato y prepararnos para una noche de acción. ¡¡Asúúúúúcar!!

05-08-12 Pero cómo nos gustan los caballos

Tras dejar momentáneamente Lorient, la pareja de experimentados turistas despliega el mapa (mentira, que lo tráiamos impreso en Google Maps), ponemos a funcionar a Pili (nuestro GPS, que como le tenemos confianza y andamos siempre hablándole, pues merece al menos un nombre) y concretamos el circuito.

La cosa prometía: Quimperlé, la Brasserie de Bretagne para comprar birras y mangar camisetas, Concarneau, Pont l'Abée, Quimper, Eliant, Le Faouët y Pont Arlen.

 
El circuito final fue: Le Faouët, Quimperle.


Así nos las gastamos los turistas de verdad, avezados, intrépidos, sin miedo al qué dirán. Cuando nos ponemos, nos ponemos. Ecselente.

Le Faouët es una petite ville pero sin ningún caractère, salvo el que le da un pequeño mercado (halles) del Siglo XVI (pronúnciese [Siglo csví]).

Lo adivinaron, el mercado

 Aparte, tiene tres iglesias góticas en los alrededores, en cuyas visitas, una vez más, fracasamos con todo éxito: Quernascleden, Saint Fiacre (rebautizado como San Fiasco) y Sainte Brabre.
De las dos primeras existen, como se ve, imágenes, pero estaban cerradas por nuestra incapacidad para adaptarnos al horario bretón (Bretaña, de todos es sabido, cierra pronto).



Quernascleden, además de lo visto, guardaba unos frescos en el interior, pero Bretaña cierra pronto.



 San Fiasco y sus horternsias

La tercera (inédita en este reportaje), resultó inaccesible por una muy oportuna fète du cheval. Gracias a los caballos, los bretones acudían en masa a no sabemos qué, el campo estaba vallado y acceder a la zona de la iglesia, te costaba 5 euracos.
 
 Esto es todo lo que pudimos ver de Saint Barbre, gracias a la p... fiesta del caballo

Después de insultar gravemente a las familias de los organizadores y hacer pedorretas a todo coche y roulotte chienflútica que pasaba, desistimos. Quedará para otro año.

05-08-12 El Gran Desfile de las Naciones Celtas

Tocan diana a las 8.

Este hecho a un turista normal no debería llamarle la atención. Sin embargo, invito al lector a que se empape en las siguientes entradas de este blog para hacerse a la idea de que la pareja protagonista no es precisamente de "turistas normales". Y, en concreto, no quien les escribe.

Pero sí. Hay que madrugar: hoy es el Gran Desfile de las Naciones Celtas (si no hubiera sido muy grande y no hubieran realmente desfilado todos los habitantes de las naciones celtas parecería un nombre pretencioso, pero les juramos que fue como se anunciaba).

Nosotros pensábamos, ignorantesdelavida, que sería un evento similar, algo mayor, pero similar al desfile del año anterior en Perros-Guirec. Pero, no, pronto nos dimos cuenta de que se trataba de la Madre de Todos los Desfiles del Mundo Mundial.
De hecho, nuestra ingenua idea primigenia era habernos colocado en la salida e ir avanzando poco a poco a otras zonas para ver el ambiente. Una pena. Apenas unos pocos cientos de miles de personas nos lo impidieron.


La cosa, como ven, no estaba fácil

No sin dificultad, encontramos un hueco en segunda fila, tras unos señores pesadísimos que pensaban que sus mochilas eran prolongación inevitable de su cuerpo (animo aquí al lector a leer con detalle la entrada, que la habrá, relativa a la educación del pueblo bretón).

El desfile comienza, cómo no, con el Bagad de Lann-Bihoué (aún nos caían bien) y continúa... con otros 1.126 bagadou, cien o doscientas bandas de gaitas, par de asturianos y gallegos, los señores coñazo del año pasado del coro de ancianos revenidos del País de Gales (quién coño se hará cargo del viaje de no menos de 40 señores, imaginamos que con sus señoras -las que vivan-, durante una semana, a tutiplén, para que luego no hagan otra cosa que hartar al visitante con su supuesto canto jilguerioso)...

Háganse una idea, señoras y señores, de lo que es el Gran Desfile de las Naciones Celtas.


 El bagad de Lann-Bihoué cuando aún nos caía bien
Las banderas de las naciones celtas.
Que alguien me explique qué hace ahí la de Estados Unidos, salvo que ahora se considere el baile country como un continuador de los bailes bretones esos de ponerse chico frente a chica y que la chica le tire de los bigotes al chico. Para comprender esto hay que tener un importante bagaje de Astérix y Obélix y recordar el capítulo del romano infiltrado para robar la poción mágica y cómo lo descubren porque le tiran en un baile de sus falsos bigotes.
Pero eso es otra historia. La pregunta es: qué coño hace ahí la bandera de Estados Unidos.


Esta chica es canadiense y su arte altamente recomendable. Fue otro de los grandes descubrimientos del viaje del año pasado (véase abajo, en la Noche Intercéltica, 10-08-2011)



 
Puxa Asturies

 Tradición y modernidad. Y niños
 I FIL Good; you FIL Good... y así sucesivamente


¡Más monas!, haciendo asín claqué y con sus faldas ¿de madera? Es que no se mueven nadená.




 Ay, Ghalisia, Ghalisia

A estes de Burela logo atópalos ás doce da noite no pavillón de Galiza sen o traxe, cunha castaña encima importante e a bailar muiñeiras e non che é o mesmo, non





Eso sí, y montones y montones y montones de montones de montones de niños pequeñitos, rubísimos y monísimos.


 ¿Les suena la familia bretona que hay ahí al fondo?
¿No? Eso es que no se han detenido en el paréntesis étnico-demográfico del presente blog. Mumal.










La foto no es muy allá, pero el hecho de poder ver a Sorolla de pequeñito, creo que merece la pena




Rompiendo un poco la uniformidad, mas sin en cambio, muy representativo de la idiosincrasia bretona, estuvo también el asunto de los paraguas. Imagínense por un momento que la nube que acechaba decide romper aguas. Dónde van todos esos peinados, esos bigudíes, esos gorritos, esos pobres bebés... Mejor ir preparados.









Sobre todo, ¡que no pare la música!.
Por cierto, que esta chica que tenemos aquí en primer plano, ¡sí! ya la vimos el año pasado en Perros-Guirec. Hay sonrisas que no se olvidan


¿Sí o no?


Tras dos horas de desfile, y a la vista de que la nube, como se ve, amenazaba y que también lo hacía la artrosis de nuestras rodillas, decidimos desvincularnos momentáneamente del celtismo y pasar a hacer un poco el turista.

Una pena, es verdad, porque apenas ya quedaban dos horas y media más de bombardas y gaitas.

Ah, los trajes regionales, preciosísimos.